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miércoles, 23 de mayo de 2012

INTELIGENCIA EMOCIONAL

La Inteligencia Emocional describe las cualidades emocionales que parecen tener importancia para el éxito, como la empatía, la simpatía, la cordialidad, la amabilidad, la capacidad de solucionar nuestros problemas, la persistencia, la comprensión y la forma de expresar nuestros sentimientos, el control de nuestras reacciones por nuestras emociones, la independencia, la capacidad de adaptarnos a circunstancias y en mi concepto una de las más importantes: el respeto.

Los niños no siempre desarrollan espontáneamente sus cualidades emocionales y capacidades sociales por esto es necesario estimularla adecuadamente. Se transmite de padres a hijos, es por esto realmente importante que los padres entendamos y practiquemos el concepto.

La Inteligencia Emocional es la base para que nuestros hijos se vuelvan adultos responsables, apreciados y productivos.  Los niños con capacidades en el campo de la Inteligencia Emocional son más felices, más confiados y tienen más éxito en la escuela. Un padre que manifiesta ternura y amor, produce efectos muy positivos en sus hijos. En el aprendizaje, estos serán alumnos más eficaces, con mayor concentración. En el plano social, causarán una mejor impresión y serán más hábiles para relacionarse.

La Inteligencia Emocional, como toda conducta, es transmitida de padres a niños, sobre todo a partir de los modelos que el niño se crea. Tras diversos estudios se ha comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo de los adultos, incluso antes de ser totalmente conscientes de su existencia.

La regla imperante en este sentido, es: “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás”. Si analizamos esta regla podemos obtener 5 principios:

§  Sea consciente de sus propios sentimientos y de los sentimientos de los demás.
§  Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás.
§  Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.
§  Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos.
§  Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones. 

Los buenos padres nutren el cuerpo, los padres brillantes nutren la personalidad
Todo lo que toca la emocionalidad afecta drásticamente a la memoria y constituirá la personalidad. Nuestros hijos están en contacto diario con miles de estímulos seductores que tratan su memoria como un cubo de basura. Así encontramos jóvenes angustiados por sus resultados escolares, su aspecto físico, su falta de afectividad… toda una serie de condicionantes que reflejan su falta de autoestima y como resultado su falta de alegría. “Prepara a tus hijos para ser, el mundo los preparará para tener”

Los buenos padres corrigen errores, los padres brillantes enseñan a pensar
Insistimos en educar a nuestros hijos como si fueran aparatos lógicos que solo necesitan seguir un manual de reglas: nosotros nos pasamos años diciendo lo mismo y ellos repitiendo los mismos fallos. “Educar no es repetir palabras, es crear ideas, es encantar” 

Los buenos padres preparan a sus hijos para los aplausos, los padres brillantes preparan a los hijos para los fracasos
Si los padres no sabemos aceptar nuestros errores no podremos enseñar a nuestros hijos a aceptar los suyos y crecer con ellos. Si no pedimos disculpas no podremos enseñar como no ser arrogantes, si no admitimos nuestra inseguridad no podremos enseñarlos a trascender en sus fracasos… Tenemos que enseñar a nuestros hijos que la felicidad no es casualidad, que se puede perseguir y que se encuentra en las pequeñas grandes cosas de la vida, en las flores, en la luna, en los abrazos amigos, en las sonrisas… “La capacidad de quejarse es el abono de la miseria emocional, y la capacidad de agradecer, el combustible de la felicidad”

Los buenos padres conversan, los padres brillantes dialogan como amigos
Muchos padres e hijos conviven en el mismo techo pero viven en mundos lejanos, el condimento indispensable para unir esos dos mundos y construir una relación sana es el diálogo. “Conversar es hablar sobre el mundo que nos rodea, dialogar es hablar sobre el mundo que somos”

Los buenos padres dan información, los padres brillantes cuentan historias
El Maestro de los maestros fue un excelente educador porque era un narrador de parábolas. Todas las que contó hace dos mil años eran ricas historias que abrían el abanico de la inteligencia, destruían prejuicios y estimulaban el pensamiento. Ese es uno de los secretos por los cuales vivía rodeado de jóvenes. Todos necesitamos un sueño por el que vivir, los contadores de historias son vendedores de sueños…

Es importante que la educación en casa sea coherente con la del jardin o colegio, por eso si te identificas con éstos conceptos debes identificar un sitio que te plantee estos aspectos, especialmente en la primera etapa de vida de los niños.

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