INTELIGENCIA EMOCIONAL
La Inteligencia Emocional describe las cualidades emocionales que parecen tener
importancia para el éxito, como la empatía, la simpatía, la cordialidad, la
amabilidad, la capacidad de solucionar nuestros problemas, la persistencia, la
comprensión y la forma de expresar nuestros sentimientos, el control de
nuestras reacciones por nuestras emociones, la independencia, la capacidad de
adaptarnos a circunstancias y en mi concepto una de las más importantes: el
respeto.
Los niños no
siempre desarrollan espontáneamente sus cualidades emocionales y capacidades
sociales por esto es necesario estimularla adecuadamente. Se transmite de
padres a hijos, es por esto realmente importante que los padres entendamos y
practiquemos el concepto.
La
Inteligencia Emocional es la base
para que nuestros hijos se vuelvan adultos responsables, apreciados y
productivos. Los niños con capacidades
en el campo de la Inteligencia Emocional son más felices, más confiados y
tienen más éxito en la escuela.
Un padre que manifiesta ternura y amor, produce efectos muy positivos en sus
hijos. En el aprendizaje, estos serán alumnos más eficaces, con mayor
concentración. En el plano social, causarán una mejor impresión y serán más
hábiles para relacionarse.
La Inteligencia Emocional,
como toda conducta, es transmitida de padres a niños, sobre todo a partir de
los modelos que el niño se crea. Tras diversos estudios se ha comprobado que los niños son capaces de
captar los estados de ánimo de los adultos, incluso antes de ser totalmente
conscientes de su existencia.
La regla imperante en este sentido, es: “Trate
a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás”. Si
analizamos esta regla podemos obtener 5 principios:
§ Sea consciente de sus
propios sentimientos y de los sentimientos de los demás.
§ Muestre empatía y
comprenda los puntos de vista de los demás.
§ Haga frente de forma
positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.
§ Plantéese objetivos
positivos y trace planes para alcanzarlos.
§ Utilice las dotes
sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones.
Los buenos padres nutren el cuerpo, los padres
brillantes nutren la personalidad
Todo lo que toca la emocionalidad afecta drásticamente a
la memoria y constituirá la personalidad. Nuestros hijos están en contacto
diario con miles de estímulos seductores que tratan su memoria como un cubo de
basura. Así encontramos jóvenes angustiados por sus resultados escolares, su
aspecto físico, su falta de afectividad… toda una serie de condicionantes que
reflejan su falta de autoestima y como resultado su falta de alegría. “Prepara
a tus hijos para ser, el mundo los preparará para tener”
Los buenos padres corrigen errores, los padres
brillantes enseñan a pensar
Insistimos en educar a nuestros hijos como si fueran
aparatos lógicos que solo necesitan seguir un manual de reglas: nosotros nos
pasamos años diciendo lo mismo y ellos repitiendo los mismos fallos. “Educar
no es repetir palabras, es crear ideas, es encantar”
Los buenos padres preparan a sus hijos para los
aplausos, los padres brillantes preparan a los hijos para los fracasos
Si los padres no sabemos aceptar nuestros errores no
podremos enseñar a nuestros hijos a aceptar los suyos y crecer con ellos. Si no
pedimos disculpas no podremos enseñar como no ser arrogantes, si no admitimos
nuestra inseguridad no podremos enseñarlos a trascender en sus fracasos… Tenemos
que enseñar a nuestros hijos que la felicidad no es casualidad, que se puede
perseguir y que se encuentra en las pequeñas grandes cosas de la vida, en las
flores, en la luna, en los abrazos amigos, en las sonrisas… “La capacidad de quejarse es el abono de la miseria emocional, y la
capacidad de agradecer, el combustible de la felicidad”
Los buenos padres conversan, los padres
brillantes dialogan como amigos
Muchos padres e hijos conviven en el mismo techo pero
viven en mundos lejanos, el condimento indispensable para unir esos dos mundos
y construir una relación sana es el diálogo. “Conversar
es hablar sobre el mundo que nos rodea, dialogar es hablar sobre el mundo que
somos”
Los buenos padres dan información, los padres
brillantes cuentan historias
El Maestro de los maestros fue un excelente educador
porque era un narrador de parábolas. Todas las que contó hace dos mil años eran
ricas historias que abrían el abanico de la inteligencia, destruían prejuicios
y estimulaban el pensamiento. Ese es uno de los secretos por los cuales vivía
rodeado de jóvenes. Todos necesitamos un sueño por el que vivir, los
contadores de historias son vendedores de sueños…
Es importante que la educación en casa sea coherente con la del jardin o colegio, por eso si te identificas con éstos conceptos debes identificar un sitio que te plantee estos aspectos, especialmente en la primera etapa de vida de los niños.