LOS COLORES
EN LA DECORACION
Los colores facilitan la
convivencia y tienen efectos en el desarrollo de los pequeños, además de
decorativo, el color se ha convertido en parte esencial de la sicología de las
personas, sobre todo de los niños, al punto que existen tonos estudiados por
científicos que permiten mejorar el desarrollo de los pequeños, generar más
tranquilidad y crear ambientes propicios para que ellos prefieran estar en
casa.
Para lograr que los niños se
sientan a gusto en su hogar, los expertos consideran que los colores de la habitación
deben usarse así:
El azul tiene un efecto
relajante y sedante en los niños.
Los colores cálidos como el
naranja y el amarillo, crean ambientes acogedores, mejoran el ánimo y los
niveles de energía.
De cero a 4 años se
recomienda bastante presencia de blanco, generando claridad, limpieza y
tranquilidad, combinado con colores para la estimulación.
De 4 a 8 años se aconsejan
los tonos ácidos y fuertes como fucsia y amarillo. Los verdes combinados con
azules ayudan a estimular procesos creativos.
De 8 a 12 se sugiere combinar
paredes blancas con tonos rojos, amarillos verdes o fucsias, para significar
transformación. Los colores tierra transmiten estabilidad.
Para cada personalidad
Rebeldes e hiperactivos. Su
cuarto debe ser de colores suaves con mucho blanco, ojalá combinado con verde o
azul. Se recomiendan pocos elementos para focalizar la atención del niño.
Además, buena luz para
tranquilizarlos. Temas como el mar o el cielo son apropiados para ellos.
Creativos o soñadores.
Colores fuertes con base de blanco y temáticas llenas de personajes en sus
cuartos, les ayudan a los niños y niñas a afianzar sus conceptos entre la
realidad y la fantasía. A la vez estimulan su capacidad de crear escenarios
diversos en cada rincón de la habitación.
Curiosos y analíticos. Ellos
quieren aprender de su entorno todo el tiempo, y nada mejor para motivarlos que
decoraciones y elementos didácticos en las paredes y el techo del cuarto. Temas
del espacio, por ejemplo, les ayudará a explorar sobre astronomía; una selva o
decoración de animales, a aprender más sobre biodiversidad y el mundo, de los
seres vivos. El blanco es clave como base para no recargar el ambiente.
Tímidos y retraídos. Los
colores cálidos como el anaranjado, rojo o amarillo, pueden hacer que el niño
sea más activo y despierto. Se sugiere decorarlo con personajes, dibujos,
elementos con texturas en las paredes, que servirán para llamar su atención e
impulsarlo a desarrollar su capacidad de percepción.
No
olvides: Decorar la habitación del
futuro bebé o de tu niño requiere ante todo mucho amor...